Régimen de protección

 

El Torcal de Antequera es el primer territorio de Andalucía reconocido como Espacio Natural Protegido al ser declarado "Sitio Natural de Interés Nacional" en el año 1929. Con posterioridad su calificación ha variado considerándose como Parque Natural en 1978, en virtud de lo dispuesto en la Ley de Espacios Naturales Protegidos de las Cortes Generales. Actualmente está considerado como PARAJE NATURAL (Ley 2/1989, de 18 de julio, del Parlamento de la Comunidad Autónoma Andaluza). Todas estas figuras de protección han tenido como finalidad reconocer sus importantes valores naturales: geomorfología, flora, fauna y paisaje.

 

Localización

 

El Paraje Natural del "Torcal de Antequera" se encuentra localizado en la zona centro de la Provincia de Málaga, formando parte del arco calizo de las Sierras Subbéticas. Se sitúa en su totalidad dentro del municipio de Antequera, al sur de dicha localidad, a excepción de una estrecha franja meridional que se adscribe al término de la Entidad Local Menor de Villanueva de la Concepción. Biogeográficamente pertenece al conjunto subbético que se extiende desde Cádiz hasta Jaén, actuando como pieza en el corredor ecológico que supone este conjunto montañoso para conectar el campo de Gibraltar con Sierra Morena y las montañas levantinas.

 

Accesos

 

Al Torcal se llega desde Antequera, tomando la carretera A-7075 en dirección a Villanueva de la Concepción, encontrándose el cruce para el Torcal a unos 12 km. una vez pasado el puerto de "La Boca del Asno".

 

Desde Málaga, se puede optar por llegar a Antequera por la A-45 (Carretera de las Pedrizas) y seguir la ruta indicada anteriormente, o bien salir de la A-45 en Casabermeja, tomar posteriormente la carretera MA-3404 y seguidamente la A-7075 que se dirige a Villanueva de la Concepción. Pasando esta localidad en dirección a Antequera, a unos seis kilómetros se encuentra la desviación al Torcal.

 

Otras dos opciones son: tomar desde Málaga la carretera A-7075 y después la MA-3402, hasta Almogía, para acceder por la MA-3403 a Villanueva de la Concepción, o bien, abandonar la A-45 a la altura del km. 140,5 para seguir la carretera que se dirige a esta última población por el Puerto del Barco.

 

Instalaciones para el uso público

ÁREA DE USO PÚBLICO "TORCAL ALTO": Se accede siguiendo la pista asfaltada que parte del cruce con la A-7075, después de recorrer unos 3,2 km. En ella el visitante hallará:

  • Centro de Visitantes: Inaugurado en octubre de 2009, en sus instalaciones se ofrecen los servicios característicos de este tipo de centros en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA), entre otros: Atención personalizada, zona RENPA, zona Infantil, tienda RENPA, Sala RENPAnet y otros servicios complementarios encaminados a hacer más agradable y variada la oferta al visitante mediante el desarrollo de programas de actividades vinculadas al uso público, la educación ambiental y a la promoción y comercialización de productos de la marca Parque Natural de Andalucía. Existe un aparcamiento de gran capacidad, que permite estacionar autocares y turismos. La entrada es libre y gratuita, si bien para grandes grupos es conveniente llamar con antelación al teléfono 951 042 100, con el fin de programar la visita y facilitar la regulación del número de visitantes.
  • Mirador de las ventanillas: Siguiendo el sendero señalizado (unos 100 m). Preciosas vistas de Villanueva de la Concepción y la comarca del Río Campanillas.
  • Sendero señalizado "Ruta Verde - sendero del Torcal Alto": Sendero peatonal que parte del aparcamiento y recorre El Torcal Alto (1.410 m). Dificultad baja-media (precaución en días lluviosos o húmedos), 40-60 minutos de duración. Ideal para efectuar observaciones sobre la vegetación, la geología, las formaciones erosivas, la acción ganadera, la fauna (¡lleven prismáticos!), y apto para actividades de educación ambiental. Señalizado, no debe abandonorse el mismo para evitar riesgos personales y afecciones a la fauna y flora silvestres.
  • Sendero señalizado "Ruta Amarilla": Se trata del sendero "clásico" del Torcal Alto, con una longitud aproximada de 2.900 metros y una duración de unas dos horas y media. Comparte tanto su primer tramo como el último con la Ruta Verde, pero en su zona intermedia se adentra en un laberinto de callejones y dolinas hasta dar la sensación de encontrarse en una ciudad de piedra vigilada por espectrales formas rocosas. En este sendero pueden observarse grandes y espectaculares hiedras, de entre las que cabe destacar "el Macetón", así como diversas formas imitativas de las rocas algunas de las cuales no pasarán desapercibidas, como "el camello". Es muy importante no abandonar el sendero dado que el carácter intrincado de la zona favorece la ocurrencia de accidentes, de pérdidas y desorientaciones, a la vez que se evita dañar el sensible ecosistema del Torcal.

ATENCIÓN: No existen otros itinerarios abiertos al público salvo los autorizados expresamente por la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente en Málaga.

 

Recomendaciones para el visitante

  • No arroje basuras ni residuos al suelo; deposítelos en las papeleras y contenedores. Existe la mala práctica de esconder los residuos en las innumerables grietas existentes en la roca. Ello provoca que sean difíciles de localizar y encarece su recogida.
  • Fotografíe las plantas, no las recolecte o dañe.
  • No moleste a los animales, ni se acerque a los nidos de las aves en primavera y verano.
  • No se permite la caza durante todo el año, en ninguna de sus modalidades, salvo las expresamente autorizadas con fines científicos.
  • Respete el silencio del Paraje, es preferible escuchar los sonidos naturales.
  • No está permitida la acampada dentro del Paraje.
  • RECUERDE: De su actitud depende en gran medida la conservación de este Espacio Natural así como su aspecto y condiciones de visita.
  • Use calzado con suela de goma y evite pisar rocas húmedas, ya que puede resbalar.
  • Si hay niebla no abandone la ruta establecida, existe peligro de pérdida.
  • No se aproxime a las simas y orificios del terreno, puede caer si se asoma.
  • Consulte al Agente de Medio Ambiente acerca de actividades que precisan autorización o llame previamente a la Delegación Provincial de Medio Ambiente.

 Unidades Geomorfológicas

 

El Torcal encierra en su reducida extensión (20 km2 dentro del Paraje) una de las muestras más impresionantes de paisaje cárstico de toda Europa. Geomorfológicamente, comprende cuatro zonas bien diferenciadas:

  1. Sierra Pelada, al Este del Paraje, consistente en una extensa área de lapiaz y frecuentes dolinas. Su cota máxima es de 1.198 m.
  2. Torcal Alto, al Suroeste, encierra la mejor zona de relieve cárstico del macizo. Una gran cresta rocosa, Las Vilaneras, la separa del Torcal Bajo, situándose en ella el punto de máxima altura del Paraje: el Camorro de las Siete Mesas (1.336 m).
  3. Torcal Bajo, situado entre las dos anteriores, es similar al Torcal Alto aunque menos espectacular. Dominan las grandes uvalas y dolinas, así como amplios corredores no tan angostos como en el Torcal Alto.
  4. Tajos y laderas, delimitan casi perimetralmente el Paraje, siendo más espectaculares en la cara Sur; su grandeza y variaciones geomorfológicas les confieren un carácter sobrecogedor.


Geología

 

El Torcal está constituido por rocas calizas de tres tipos: oolíticas, brechoides y clásticas. Todas ellas tuvieron su origen en el fondo marino durante el periodo Jurásico, en el período comprendido entre 250 y 150 millones de años atrás. Los sedimentos acumulados en el fondo del mar se agregaban mediante la acción cementadora de las sales y precipitados de la disolución marina. Empujados por las fuerzas del plegamiento alpino emergieron hasta la superficie, conservando buena parte de su horizontalidad a pesar de haber ascendido más de 1.000 metros sobre el nivel de superficie de las aguas. Más tarde, una serie de fracturas generaron grietas (diaclasas) y sistemas de fallas que se entrecortan en ángulo recto (orientación NW-SE y NE-SW); la erosión y hundimiento de dichas grietas ha producido lo que llamamos hoy día callejones o "corredores". A partir de este momento el conjunto queda sometido a un proceso de erosión característico, el modelado cárstico. La gelifracción, o fractura de la roca por la acción de cuña que supone el agua que absorbe la roca y se hiela por la acción del frío, junto con la disolución diferencial de las distintas calizas por el efecto ácido del CO2 atmosférico presente en el agua de lluvia, han modelado multitud de formas en las rocas. En primer lugar hay que destacar la frecuencia de horizontalidad en los estratos de roca, hecho que no es habitual en las montañas calizas andaluzas. Esta horizontalidad queda acentuada con la erosión, apareciendo una disposición rítmica de los estratos generada por rotura diferencial al encontrarse alternadas calizas con distinta porosidad y capacidad de absorción de agua. Esta cuña de hielo ha esculpido singularidades rocosas, generando una completa colección de piezas naturales a las que se les pueden atribuir semejanzas con formas de la vida cotidiana (El Tornillo, simbolizado en el logotipo del Paraje, el sombrerillo, el adelantado, el ataúd, los prismáticos, el cáliz, el dado, etc.). Además, la disolución de las rocas a nivel superficial da lugar a lo que se conoce como lenar o lapiaz, terrenos rocosos donde es difícil el tránsito a pie.

 

Formas Subterráneas: Como todos los macizos calizos, el Torcal presenta una enorme riqueza en simas, cuevas y otras formas subterráneas, algunas de ellas de gran importancia histórica como la Cueva del Toro. Su origen se relaciona igualmente con procesos de disolución y ensanche de las calizas subterráneas por la acción del agua de lluvia.

  

 Flora

 

El macizo del Torcal constituye una zona geográfica de rica y variada flora, lo cual acrecienta en gran medida la importancia de sus valores naturales. La degradación actual de la cobertura vegetal en buena parte de su superficie, debido al carboneo, la tala, la actividad ganadera o la acción antropógena de cualquier otra naturaleza, no impide la presencia de algunos enclaves de vegetación climácica y de diversas especies endémicas de gran interés. La riqueza en especies botánicas es considerable, habiéndose constatado en la Sierra al menos 664 especies de plantas, agrupadas en casi un centenar de familias; así, se citan 12 especies de líquenes, 77 de Briofitos (musgos y hepáticas), 10 de Pteridofitos (helechos) y 565 de plantas con semilla (Espermatofitas).

 

Las comunidades vegetales de mayor importancia botánica dentro del Paraje son las rupícolas, adaptadas a las fisuras y grietas de las rocas, con plantas muchas de ellas endémicas que precisan normas estrictas de conservación; esto ha obligado a crear un área de reserva dentro del Torcal Alto con el fin de preservar ciertas comunidades vegetales de interés. Las especies rupícolas más representativas son Linaria anticaria, Saxifraga biternata, Linaria oblongifolia, Viola demetria, Saxifraga reuterana, Polypodium australe, entre otras muchas.

 

La vegetación potencial del Torcal corresponde a la de encinar, estando el estrato arbóreo representado por encinas, quejigos, serbales o arces. Las formaciones de espinares y zarzales suelen cubrir gran parte del Torcal Alto, con madreselvas, arbustos y plantas de la orla forestal (espino majoleto, sauco, zarzamora, rosal silvestre, peonías, etc.). Otras comunidades vegetales de interés por su relación con la actividad ganadera, son los pastizales y los cardizales, que suelen situarse en dolinas o "encerraderos" con especies vegetales como Poa bulbosa, Trifolium subterraneum, Ranunculus bulbosus, Onopordon illyricum, Sylibum marianum o bien otras más raras como el Dianthus anticarius o la Nepeta amethystina . Como especie a destacar por la belleza de las formas que origina en combinación con la roca, se encuentra la hiedra, muy abundante en el Torcal Alto, con algunos ejemplares verdaderamente espectaculares.

 

Como se puede ver, la gran riqueza botánica del Torcal encierra plantas raras o amenazadas, por lo que rogamos su colaboración para que no desaparezcan; procure no dañar a las plantas, no arranque sus flores, ya que éstas son generalmente las únicas que garantizan la reproducción de los vegetales que las producen.

 

 Fauna

 

Al igual que la flora, la presencia faunística en El Torcal ha estado condicionada en muchos casos por el manejo del medio por el hombre. Las especies de vertebrados inventariadas dentro del Paraje alcanza la cifra de 116, repartidas de la siguiente manera: una especie de Anfibio, 11 de Reptiles, 82 de Aves y 22 de Mamíferos. Existen multitud de especies de invertebrados, mayoritariamente insectos, que constituyen la base para la alimentación de muchas de las especies de animales vertebrados que viven en la Sierra.

 

Uno de los valores más notables de la composición faunística del Torcal es la riqueza de aves que soporta, bien de forma sedentaria o simplemente como estación de paso en las vías migratorias o como punto de nidificación. En este sentido, la Sierra fue declarada como Zona Especial para la Protección de las Aves (Z.E.P.A.), en virtud de la Directiva Comunitaria nº 79/409, pero algunas de estas especies de aves se han vuelto realmente poco frecuentes debido a la presión del hombre (venenos, expolio de nidos, actividades deportivas incontroladas, etc.), como ha ocurrido con el águila real, el halcón peregrino o el águila perdicera. Muchas de ellas nidifican en los tajos, de ahí la importancia de no realizar actividades de vuelo libre o escalada en ellos. Los buitres leonados suelen ser asiduos del Torcal, bien sea de paso entre el Desfiladero de los Gaitanes-Sierra Huma y las Sierras de Camarolos y el Jobo, o bien cuando acuden a comer reses muertas del ganado (autorizado en algunas zonas del Paraje).

 

Otras aves de interés presentes en El Torcal son la collalba negra y rubia, el búho real, el mochuelo, el cernícalo vulgar, el avión roquero, la chova piquirroja y numerosas aves de pequeño tamaño (herrerillo común, carbonero común, jilguero, curruca, cogujada común y montesina, colirrojo tizón, roquero solitario, escribano montesino), y otras muchas más fácilmente visibles según la época y la zona prospectada.

 

Los reptiles presentes en la Sierra dependen en gran medida de factores térmicos, por lo que son plenamente activos en primavera y verano, momento en el que se pueden ver con frecuencia. Destacamos fundamentalmente las siguientes especies; lagarto ocelado, lagartija colilarga e ibérica, culebra de escalera, culebra bastarda y víbora hocicuda, de mordedura peligrosa por su inyección venenosa.

 

Entre los mamíferos, el topillo se detecta fácilmente en las zonas de dolinas por los montículos fruto de su actividad cavadora; la mayoría de los restantes, suelen localizarse mejor a través de sus excrementos, como es el caso del zorro, el tejón, la comadreja y el conejo, como especies más representativas.

  

 El hombre y El Torcal

 

La presencia del Hombre en el Torcal se remonta a la Prehistoria, lo que se atestigua a través de los restos de pobladores neolíticos hallados en varios yacimientos, siendo el más importante el de la Cueva del Toro. Igualmente, se han recogido restos más recientes de origen romano que apuntan hacia el uso en cantería de los recursos geológicos del lugar, usándose las calizas en la construcción de villas próximas al Torcal: Anticaria, Osqua y Nescania.

 

La presencia árabe fue prolongada, y una torre vigía permaneció hasta no hace muchos años en la vecina sierra de La Chimenea, habiéndose reconocido en el propio Torcal tumbas y material diverso. La ocupación humana se mantuvo casi permanentemente hasta el pasado siglo, cuando fue abandonado el único poblado conocido de la Sierra y que ha sido denominado como Las Sepulturas. Se trata de un conjunto de pequeños habitáculos de piedra con apriscos y terrenos de cultivo, cuyos pobladores mostraban gran habilidad en el trabajo de la piedra, como demuestran los restos encontrados.

 

La explotación industrial del siglo XIX origina un intenso carboneo del encinar; la extracción de piedra se hace intensa y el pastoreo se masifica, impidiendo la regeneración natural de la vegetación. A todo ello se debe el aspecto desolado hoy apreciable en muchas partes de la Sierra. Ya en este siglo coincidiendo con el fin de las explotaciones de las canteras, El Torcal quedó como zona de pastoreo extensivo, cultivándose las dolinas en épocas de escasez.

 

La reciente adquisición por la Junta de Andalucía de la práctica totalidad del Paraje ha permitido iniciar la restauración de este singular enclave de nuestra geografía, lugar en el que la Naturaleza muestra una de sus caras más insólitas.